Transporte escolar: 700 empresas sin ayuda y demanda baja aceleran el remate de vehículos

Transporte escolar: 700 empresas sin ayuda y demanda baja aceleran el remate de vehículos
La actividad es una de las más perjudicadas por el vaivén en torno a las clases presenciales. El sector viene solicitando un auxilio oficial urgente
Por Patricio Eleisegui
19.04.2021 10.39hs Negocios

En medio del tire y afloje por el retorno (o no) de las clases presenciales, los emprendimientos de transporte escolar siguen inmersos en una de las peores crisis en décadas. Las empresas en cuestión, la mayoría de ellas de tradición familiar, sortearon un 2020 prácticamente sin actividad. Y el inicio de año, con falta de demanda y un estallido de los costos operativos, amenaza aniquilar al sector si no emergen los apoyos oficiales.

Precisamente, este escenario crítico es el que explica la decisión de entidades como APOETA, que integra a los propietarios de transportes escolares en Capital Federal, de solicitar una implementación urgente de la ley 27.591 que contempla auxilios para el rubro.

"Pedimos que se implemente la ley de ayuda al sector y que se restablezca nuestra fuente de trabajo, después de 13 meses prácticamente sin trabajar es insostenible nuestra situación", señala un comunicado acercado a iProfesional por referentes de la organización. Desde la misma APOETA brindaron detalles respecto el momento dramático que vive la actividad.

En esa dirección, representantes de la entidad comentaron que, previo a la pandemia, en la Ciudad de Buenos Aires sumaban alrededor de 1.500 las unidades con habilitación para prestar el servicio.

"Hoy estamos hablando de unas 700 que siguen en pie. Pero con total incertidumbre, ya que la gente no cree que, por el contexto sanitario en el estamos, las restricciones establecidas durarán sólo 15 días. La mayoría ya se hizo a la idea de que serán más semanas. Para el sector, que está detonado hace rato, será fatal si no hay una ayuda", dijo a iProfesional Pablo Camacho, de APOETA.

"Por eso necesitamos la ley. En su espíritu se contempla un auxilio económico para el sector y a nivel nacional. Son 600 millones de pesos a distribuir en el sector para que los emprendimientos puedan seguir adelante. Estamos hablando de miles de puestos de trabajo", añadió.

Camacho explicó que, por efecto del retorno fugaz de las clases, muchos propietarios de colectivos y combis escolares "se endeudaron para rehabilitar los vehículos". La mayoría de los dueños, remarcó, "confiaron en que lo que venía era una normalización en el movimiento de los chicos en las escuelas y ahora lo que tenemos son cierres y falta de claridad respecto de qué ocurrirá con las clases presenciales".

"Al no tener exenciones de pago ni ayudas económicas de ningún tipo, los costos se hicieron impagables para el sector. Todos los insumos aumentaron fuertemente. Hoy por hoy, arreglar un vehículo se hace imposible. Sobre todo, porque la vuelta de las clases presenciales ocurrió con una caída de la demanda de, por lo menos, 60 por ciento respecto de marzo del año pasado", especificó.

El retorno de las clases presenciales
Las clases presenciales retornaron con una baja del 40 por ciento en la demanda de transporte.

La contratación de los servicios, siguió Camacho, nunca repuntó más allá de que, en la mayoría de los casos, los emprendimientos de transporte escolar mantuvieron sus precios de 2020. "Hubo situaciones en las que incluso se bajaron las tarifas con el objetivo de recuperar clientes. Pero el contexto complica la demanda", dijo.

Vehículos en venta

Buena parte de los vehículos que salieron de la actividad, según pudo constatar iProfesional, hoy se encuentran a la venta en portales online como MercadoLibre.

"Salen a la venta porque sus dueños saben que el trabajo, al menos tal como era, ya no regresará. Quien los compra los termina adaptando como casa rodante o directamente les da el uso de furgón", señaló Camacho.

Una muestra: 

 

"Los vehículos se están malvendiendo porque quien se desprende de la unidad, bueno, lo hace para cubrir deudas", precisó.

A la par de la demanda en picada, el referente de APOETA expuso a los costos operativos como otra variable que juega en contra de la supervivencia de las empresas del sector. "Por poner un ejemplo: el precio de las cubiertas subió 100 por ciento en lo que va de pandemia. Cada una cuesta alrededor de 80.000 pesos. Cualquier repuesto no baja de los 15.000 pesos y sin contar la mano de obra", detalló.

"Una cinta de freno, siempre sin contar la mano de obra, está en los 5.000 pesos por rueda. Hacerles los frenos a cada rueda no baja de los 10.000. Ese es el nivel de costos, que afrontan los propietarios en su totalidad. Sin ayuda no hay forma de seguir adelante", concluyó.

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