El Gobierno lanza un nuevo programa de alimentos con precios congelados: qué productos incluirá

El Gobierno lanza un nuevo programa de alimentos con precios congelados: qué productos incluirá
Se trata de una canasta de hasta 150 productos baratos, de primera necesidad que se comercializará con el mismo valor en todo el país hasta noviembre
Por Andrés Sanguinetti
06.05.2021 06.25hs Negocios

En los próximos días, el Gobierno oficializará el lanzamiento de una nueva canasta de alimentos que tendrá valores fijos hasta fines de octubre próximo y que, en un principio, se sumará a Precios Cuidados y Precios Máximos.

Pero, a diferencia de estos dos programas, el nuevo esquema de congelamiento se orientará a ofrecer a los consumidores una canasta de alimentos acotada a entre 100 y 150 productos de primera necesidad como aceites, yerba, fideos, harina, entre otros, y que ya son los más baratos de cada categoría.

Además, y a contramano de los otros dos esquemas de precios contenidos, deberá encontrarse tanto en las góndolas de las grandes cadenas de hipermercados como en los almacenes de barrio y en los súper chinos.

La nueva canasta, que se está terminando de negociar entre las principales alimenticias del país y la Secretaría de Comercio Interior, también deberá identificar el precio de cada producto en sus envases y etiquetas, para evitar que lleguen con otro valor diferente al pactado entre el Gobierno y las empresas.

¿Qué pasará con Precios Máximos y Precios Cuidados?

Si bien en un principio, convivirán los tres esquemas de precios oficiales, la promesa del ente a cargo de Paula Español es eliminar Precios Máximos -que vence el próximo 15 de mayo-, algo que las empresas alimenticias vienen reclamando que se desarme por entender que los 13 meses de vigencia que lleva el programa no se pueden extender con el actual nivel de inflación y gastos crecientes que deben enfrentar.

Pero el fin de ciclo de este programa solamente se llevará adelante siempre y cuando el sector privado asegure el abastecimiento y distribución de la nueva canasta para lograr la capilaridad necesaria que permita su comercialización en todos los comercios del país y no solamente en las grandes cadenas como Walmart, Carrefour, Coto, Disco, Jumbo, o en los supermercados mayoristas.

En el caso de Precios Cuidados, que actualmente se compone por alrededor de 680 productos que están presentes en 54 cadenas de supermercados y mayoristas, o 2.800 bocas de expendio de todo el país, será mantenido y renovado cada tres meses, tal como ya viene sucediendo desde su lanzamiento a finales del 2013 durante el gobierno de Cristina Kirchner con el objetivo de contener los aumentos de precios de la canasta básica alimentaria.

El Gobierno insiste con los esquemas de precios controlados para anclar la inflación.
El Gobierno insiste con los esquemas de precios controlados para anclar la inflación.

Este año, el gobierno del presidente Alberto Fernández relanzó el programa, con una nueva versión que sumó 260 productos aumentando así en un 65% la cantidad de bienes respecto del último trimestre del 2020.

El incremento en la cantidad de marcas y presentaciones tuvo como objetivo robustecer las referencias actuales, sobre todo en aquellos rubros en los cuales se verifica una diferenciación significativa en variedades y en marcas que son referencia para cada rubro y al mismo tiempo actúan como un ancla para los productos de la misma góndola que están fuera del listado.

Actualmente, Precios Cuidados tiene una actualización trimestral (será renovado en julio), con incrementos pactados con las empresas de un 5,6% de promedio, pero con subas de alimentos y bebidas de 6,35%; de limpieza, de 4,4%; y de higiene personal, de un 5,1%.

En el caso del nuevo programa, no podrá tener ningún retoque hasta principios de noviembre próximo y se comercializará con un precio uniforme en todo el país, para lo cual se identificará el valor en el etiquetado de cada artículo.

El rotulado del precio también es un mensaje para los proveedores mayoristas con el fin de evitar que remarquen los productos a los comercios que abastecen.

Fuentes oficiales explicaron que el objetivo del flamante esquema no se vincula al combate contra la inflación que consideran se debe encarar con políticas monetarias y cambiarias, sino a ofrecerle un paliativo a los alicaídos bolsillos de los consumidores para que puedan llegar a fin de mes con sus ingresos.

Con esta premisa viene negociando Español el inicio del programa antes de que finalice mayo. Esta semana continuarán las conversaciones con las empresas que participarán de la propuesta para terminar de coordinar el contenido de la canasta y obtener la promesa de que cumplirán con la logística adecuada.

Esta razón será la que utilizará Español para mantener Precios Máximos y evitar desarmarlo de manera definitiva hasta que la distribución del nuevo programa demuestre su éxito y los productos se encuentren en todas las provincias y en todos los formatos de retail, tanto los tradicionales de barrio como los principales jugadores del negocio.

La insistencia en asegurarse este compromiso parte de un problema hasta ahora no resuelto por Comercio Interior y por el Ministerio de Desarrollo Productivo que conduce Matías Kulfas de evitar la dispersión de precios entre los diferentes canales de venta.

Actualmente, los supermercados ofrecen valores más baratos que los almacenes y los súper chinos en un promedio cercano al 10%, porque los controles oficiales son efectivos en las grandes superficies pero casi no se observan en los comercios de menor tamaño. Allí, las listas llegan con retoques sin que las autoridades de Comercio Interior se enteren o, en su defecto, no pongan el mismo énfasis a la hora de las inspecciones.

"Cualquier producto que llegue a un almacén o a un chino lo hace con precios más caros que en los supermercados donde los controles son efectivos y se hacen hasta de manera online, mientras que para los otros casi no existen", explican en el sector para explicar las diferencias de valores que tiene un mismo producto según el comercio en donde se venda.

Ante esta lectura, entienden que la nueva canasta busca desarmar esa dispersión, por lo menos unificando los precios de los productos y alimentos más barato de cada categoría, teniendo en cuenta que los sectores más populares o de menores recursos de la sociedad hacen sus compras habituales en los almacenes de barrio o en los súper chinos y no en las grandes cadenas.

Es que si bien la diferencia de precios le da ventaja a las grandes cadenas, la falta de surtido las perjudica contra una mayor oferta de los locales de proximidad donde, por ejemplo, se puede encontrar un aceite líder mientras que en las góndolas de los supermercados la oferta se nutre de marcas desconocidas.

¿Promesa incumplida?

En las empresas también advierten que es más que probable que Español no pueda cumplir con el compromiso de eliminar Precios Máximos por razones vinculadas con la recesión económica y con la falta de capacidad para atender de manera adecuada las necesidades de logística que va a requerir el abastecimiento de la nueva canasta.

La secretaria de Comercio Interior, Paula Español, negocia el nuevo esquema de precios con las empresas proveedoras
La secretaria de Comercio Interior, Paula Español, negocia el nuevo esquema de precios con las empresas proveedoras

Es decir, por un lado, porque el actual nivel de inflación no permite espacio para desarmar un programa que mantiene contenidos los precios de miles de productos que si se liberan podrían meter más presión a los alimentos. De hecho, hasta ahora los valores de los productos que fueron deslistados de Precios Máximos no se dispararon debido a que Comercio Interior sigue manteniendo un control de facto sobre las políticas de negocios de las empresas.

Y por otro, por la complejidad y dificultad que evidencia para los proveedores tener que distribuir la nueva canasta de alimentos congelados a nivel general y evitar que se generen faltantes por falta de capacidad de transporte o de distribución, en especial en los almacenes barriales y los comercios de origen asiático.

De no asegurarse esta premisa, el Gobierno pagaría un alto precio por el fracaso, más que nada en un escenario como el actual, donde la credibilidad del presidente Alberto Fernández y su gabinete se encuentra en su peor momento por los errores en el combate al Covid-19; la poca credibilidad para controlar la inflación que no baja del 4% mensual y el conflicto interno desatado con Martin Guzmán que pone en riesgo su futuro como Ministro de Economía.

Por eso, en algunas empresas entienden que el nuevo esquema de precios congelados servirá para que las autoridades sobreactúen la efectividad para darle batalla a la inflación sin un plan de fondo.

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